DE MÍ
En fin, tras
tristes tantos desatinos,
sobre los
pasos torno mal andados,
los hallo
-cano ya- tan malhadados,
tan vanos
cuanto errados y dañinos.
Confuso
divagué entre arduos caminos,
mudaron a mi
celo infortunados
mis
razonamientos, y, al azar fiados,
vida dejé y
corazón y destinos.
Devanado en
esquivos mil ensueños,
hecho reo
fui de arteros engaños;
aherrojado a
infecundos empeños,
al diluir
asistí de los años;
a un tiempo
arrojado ahora sin sueños,
tardíos
alumbran los desengaños.
Luis Varela





